La lengua y la cultura como impulsores de la migración

Las barreras lingüísticas y culturales afectan a los flujos de migración internacional

Princeton University, USA, and IZA, Germany

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Discurso de ascensor

Los flujos de migración a países desarrollados han crecido en las últimas décadas, del mismo modo que el número de países de procedencia de los migrantes. Por tanto, es cada vez más importante tener en cuenta qué papel desempeñan las diferencias culturales y lingüísticas en las decisiones de migración. Los últimos trabajos señalan que la cultura y la lengua pueden explicar los patrones de migración a países desarrollados incluso mejor que las variables económicas tradicionales, como la renta per cápita y las tasas de paro en los países de origen y destino. Las diferencias culturales y lingüísticas pueden ser obstáculos que evitan conseguir todo el potencial de los beneficios económicos que aporta la movilidad internacional.

Los flujos de migración a 30 países de la OCDE desde distintas regiones han aumentado desde la década de 1980

Hallazgos clave

Pros

La autoselección a países de destino más parecidos culturalmente aumenta el beneficio del capital humano y mejora la integración.

La grandes comunidades de personas con la misma lengua y cultura que las de los países de destino potencian la migración y reducen los costes de la misma.

Aprender la lengua del país de destino es una inversión en capital humano, incluso para migrantes temporales.

Saber las lenguas más habladas (en particular, el inglés) ofrece una ventaja adicional a los migrantes.

Los vínculos históricos (sobre todo cuando las lenguas coloniales son también una lengua oficial del país de origen) reducen los costes de la migración.

Contras

Si los migrantes evitan las barreras lingüísticas y culturales de algunos países y migran a países con vínculos culturales más cercanos a los suyos, pueden perder la oportunidad de lograr mayores beneficios en otros lugares.

Las políticas de migración y naturalización restrictivas que incluyen una prima por saber las lenguas locales aumentan la selección.

Los enclaves lingüísticos y culturales pueden reducir el beneficio de las habilidades.

Los enclaves culturales pueden marginar a los migrantes al reducir la asimilación socioeconómica.

Es difícil medir la soltura en segundas lenguas y comprender su papel en las decisiones de migración.

Mensaje principal de los autores

Las diferencias lingüísticas y de costumbres entre países suponen costes que los migrantes potenciales probablemente tienen en cuenta al decidir si migrar y a qué país ir. La soltura en la lengua del país de destino –o la facilidad para aprenderla– puede facilitar la transferencia de conocimientos de los migrantes al nuevo mercado laboral, contribuir al intercambio global de habilidades y estimular el crecimiento económico. Las políticas que promueven la formación en idiomas extranjeros pueden potenciar la movilidad internacional de trabajadores, con beneficios individuales y sociales considerables gracias a la mayor productividad y ágil integración socioeconómica de los recién llegados.

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