Las consecuencias de la impaciencia en el mercado laboral Updated

Algunas personas serían más felices si tuvieran que prolongar su educación o les costara más buscar empleo cuando están en paro

University of Colorado Boulder, USA, and IZA, Germany

University of Pennsylvania, and NBER, USA

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Discurso de ascensor

La teoría económica estándar sugiere que son las personas las que saben qué les hace más felices. Por tanto, las políticas diseñadas para fomentar comportamientos con más miras al futuro solo sirven para reducir la felicidad. Recientemente, los economistas han analizado el papel de la impaciencia, sobre todo de las dificultades con el retraso de la gratificación, en distintas elecciones económicas importantes. Hay datos convincentes que indican que a algunas personas les resulta difícil hacer inversiones que mejorarán sus intereses a largo plazo. Estos hallazgos abren la puerta a políticas que fomenten o requieran comportamientos más pacientes, lo que permitiría a las personas disfrutar de los beneficios finales derivados de una mayor inversión inicial.

Las personas pacientes ganan más con el tiempo que las impacientes, sobre todo a medida que avanza su trayectoria profesional

Hallazgos clave

Pros

Las personas impacientes se comportan de forma diferente a las pacientes cuando toman decisiones con implicaciones para el mercado laboral, incluida la inversión en educación y la búsqueda de empleo.

Tras la escuela, las personas impacientes ganan considerablemente menos que las pacientes, y la brecha de ingresos aumenta a lo largo de sus trayectorias profesionales.

Gran parte de este comportamiento refleja preferencias «incoherentes en el tiempo», cuando la opción de inversión preferida depende de lo rápido que se paguen los costes de la inversión.

La incoherencia en el tiempo puede justificar las intervenciones políticas diseñadas a aumentar la inversión de las personas.

Contras

Es difícil justificar políticas diseñadas para aumentar la inversión si la elección personal es racional.

Cuesta medir la incoherencia en el tiempo, por lo que es difícil dirigir las políticas adecuadamente.

La relación entre lo que los economistas llaman «preferencias» y lo que los psicólogos llaman «personalidad» todavía no se comprende del todo.

Puede ser difícil separar los efectos directos de las elecciones incoherentes en el tiempo de los efectos de inversiones menores en habilidades cognitivas a edades más tempranas.

Mensaje principal de los autores

Los economistas tienden a pensar que son las propias personas las que saben mejor cómo gastar sus propios recursos. Por ello, consideran paternalistas las políticas diseñadas para cambiar la elección de inversión personal y son reacios a proponerlas. Sin embargo, las políticas diseñadas para fomentar la educación adicional o un mayor esfuerzo de búsqueda de empleo pueden hacer que las personas sean más felices cuando los objetivos de las políticas tienen dificultades con el compromiso. La evidencia empírica sugiere que la paciencia se puede aprender y que una minoría de personas sería más feliz si se les incentivara o se les exigiera invertir más de cara al futuro.

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