Discurso de ascensor
En muchos países existen diferencias de género, de distinta magnitud, en el tiempo que se dedica al trabajo remunerado (por ej., horario laboral) y al no remunerado (por ej., labores domésticas y cuidado de los hijos). Debido a que las responsabilidades del hogar influyen en la participación de la mujer (sobre todo de las madres) en el mercado laboral, el reparto desigual del trabajo no remunerado, en el que las mujeres llevan el peso de las labores domésticas y del cuidado infantil, es uno de los principales causantes de la desigualdad de género en el mercado laboral. Entender los factores detrás de estas desigualdades de género es fundamental para diseñar políticas dirigidas a promover la igualdad de género y acabar con la discriminación basada en el género.
Hallazgos clave
Pros
La brecha de género en la distribución del tiempo dedicado al trabajo remunerado y no remunerado se ha ido cerrando paulatinamente en la mayoría de los países.
El aumento de la educación de las mujeres ha contribuido al cierre de la brecha de género en el trabajo remunerado y no remunerado.
Las políticas públicas dirigidas a aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral contribuye al cierre de la brecha de género en la distribución del tiempo.
La mayor duración del permiso paternal y las mejores condiciones para los hombres pueden aumentar la participación de los hombres en el trabajo no remunerado y cuidado de los hijos.
El uso de sustitutos del mercado para el trabajo no remunerado y el cuidado de los hijos puede reducir la brecha de género en la distribución del tiempo.
Contras
Continúa habiendo diferencias de género en el tiempo dedicado al trabajo no remunerado y al cuidado de los hijos.
Las políticas públicas dirigidas a solucionar la desigualdad de género en la distribución del tiempo se centran principalmente en los aspectos del mercado laboral y dejan de lado las desigualdades en el trabajo no remunerado.
Las diferencias de género en el trabajo no remunerado y el cuidado de los hijos causadas por las normas sociales son difíciles de erradicar.
La imposición conjunta puede aumentar la especialización de la pareja, lo que mantiene la brecha de género en el trabajo remunerado y no remunerado.
La brecha de género en el trabajo no remunerado limita los salarios de las mujeres, lo que hace más difícil aumentar su participación en el mercado laboral.